Tripleplay | Los .406 en bateo de Ted Williams, otra hazaña inimitable

Hace ya algunos días, recordamos una vieja y eterna polémica para escribir Tripleplay. Un debate que cumple 80 años. ¿Qué fue más meritorio, dar imparables durante 56 juegos consecutivos como lo hizo Joe DiMaggio, o terminar con un promedio en bateo superior a los .400 puntos, como hizo Ted Williams?

Entonces la columna la dedicamos a la hazaña de DiMaggio. Hoy la dedicaremos a Williams.

Se trata de una diatriba que nunca tendrá una respuesta definitiva. Porque parte, de la manera particular que se pueda tener sobre el arte del bateo. Pero bien que vale la pena intercambiar pareceres sobre un tema tan apasionante. Hay dos hechos que ponen en evidencia lo señalado.

El primero, que esa temporada de 1941, ambos toleteros ocuparon los dos primeros lugares en la votación para escoger al “Más Valioso”. La segunda, que han pasado ocho décadas y ninguno de los dos eventos se ha vuelto a repetir en las grandes ligas.

En la votación, DiMaggio recibió el 87% de los votos para el primer lugar y Williams el 76 %. Se presume, que DiMaggio recibió más apoyo a partir del hecho de que los Yanquis de Nueva York capturaron la corona de la Americana con el toletero como su jardinero central.

Asimismo, quien más cerca ha estado de emular su registro, ha sido Pete Rose con 44 desafíos seguidos con imparables en 1978. Mientras que el bateador que más cerca ha estado de un average de .400 en una sola campaña, es Tony Gwynn con .394 en 1994.

Pero vayamos con Williams porque ya nos concentramos en DiMaggio. En su primer turno de la temporada, para Williams fue como bateador emergente. Dio un sencillo impulsor ante Sid Hudson en la parte baja del noveno inning, que marcó una reacción de tres carreras para que Boston venciera 7 a 6 al Washington.

El 24 de julio, en el juego 91 de los Medias Rojas, Williams tuvo de 5-1 y su average bajó a .397. Sin embargo, nunca más cayó de los.400 hasta el fin de la campaña, durante un lapso de de 64 desafíos. Lo ocurrido en la última fecha forma parte de la mitología de las ligas mayores.

Ese 28 de septiembre, los Medias Rojas tenían programada una doble cartelera con los Atléticos en Filadelfia. La cadena de DiMaggio había finalizado a mediados de julio, y entonces toda la atención se concentró en ver hasta dónde llegaba Williams en su intento por terminar en los.400. Williams bateaba para .400 exactamente, y el manager Joe Cronin le insinuó quedarse en el banco para preservar la mítica cifra. Se negó por completo. Y no solo actuó en los dos encuentros, sino que conectó de 8-6 para cerrar la temporada con su legendario promedio de .406.

“Para decir la verdad, no pensé que pudiera batear tanto”, dijo Williams al final. “Pasé todo el año con dolores en un tobillo. No iba a conseguir muchos hits dentro del cuadro. Iba a tener que sobrepasar el infield en todo momento».

El dogma de la zona de strike para Williams en su carrera

Que concluyera con un promedio de .406, y que en su carrera lograra un notable número de altos averages hasta su retiro con un lustroso .344, tiene que ver con un hecho: siempre comulgó con un principio cardinal, no hacer swing a envíos fuera de la zona de strike.

Un dogma que se tradujo en un número abultado de bases por bolas. Como prueba de su fidelidad a ese principio, en 1941 el toletero zurdo apenas consumió 456 turnos al bate, y a cambio fue el primero de la liga con 145 pasaportes.

Fue el primero de sus ocho lideratos en ese departamento, el primero de seis consecutivos y el primero de diez más allá del centenar de transferencias.

En sus 19 años nunca fue el primero en imparables ni sobrepasó la barrera de los 200.

EN TIPS

  • Once años después. El promedio de .406 puntos de Williams en 1941, fue el primero con esa condición desde el .401 del inicialista Bill Terry en 1930 en la Liga Nacional con los Gigantes de Nueva York, y el primero en la Americana desde el .403 del jardinero Harry Heilmam en 1923 con los Tigres de Detroit.
  • Con Rod Carew y George Brett. A partir de la temporada de 1941, los promedios más encumbrados entre los campeones de bateo en la Liga Americana, han sido el .388 de Williams en 1957, el .388 del panameño Rod Carew en 1977, y el average de .390 de George Brett en 1980. Como Williams, Carew y Brett eran bateadores zurdos.

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