¿Qué tan notable fue Babe Ruth como lanzador en las grandes ligas? ¿Tan sobresaliente como ciertamente lo fue como bateador? Para quienes estén enterados de la historia de las ligas mayores, estás interrogantes parecerán una perogrullada. De mal gusto.
En parte tendrían razón. Babe Ruth es quizás la mejor referencia que pueda existir sobre lo que ha ocurrido en el beisbol de las grandes ligas en más de un siglo.
Solo que el tiempo pasa y nunca falta quienes se incorporen al gusto por el escenario, y en especial desde la llegada de Shohei Ohtani, el toletero y lanzador japonés de los Ángeles de Los Ángeles en la Liga Americana.
Al instante de disponernos a escribir de Ruth, Ohtani era el primero de la liga con 37 jonrones y 65 extra bases, y también era el primero de todo su equipo en carreras empujadas, dobles, triples, carreras anotadas, robos y bases por bolas.
Aparte, el joven de 26 años sumaba seis victorias entre los lanzadores, con 106 ponches y efectividad de 2.93, la cifras más reducidas entre los pitchers de la escuadra en 86 entradas.
Por cierto, a Ohtani no le complace mucho la comparación surgida con Ruth desde su llegada a la gran carpa en 2018, pero cómo evitarlo en estos tiempos de una presencia mediática incontrolable. Pero volvamos a Ruth.
Ciertamente, su actuación como lanzador no expresa el dominio que ejerció como bateador. Para empezar, fue mayor el tiempo como toletero por la dinámica del juego. Ruth estuvo en las grandes ligas entre 1914 y 1935, y a partir de 1920, actuó como toletero y jardinero al pasar ese año de los Medias Rojas de Boston a los Yanquis de Nueva York.
Sin embargo, basta dar un vistazo a su desempeño como pitcher, para comprobar que formó parte de la crema de la crema de los lanzadores de la Americana, en la misma época en que convivían en el circuito Walter Johnson, Grover Cleveland Alexander, Eddie Cicotte, Carl Mays, Stan Coveleski.
Entre 1916 y 1918, Ruth sumó 78 victorias y condujo a los Medias Rojas hasta las coronas de 1916 y 1918, y en las series mundiales de esos dos años sobre los Dodgers y los Cachorros.
Hizo tres aperturas, ganó tres desafíos con una efectividad de 0.87 en 31 entradas, y en medio de los dos clásicos, completó 29 innings y dos tercios consecutivos sin permitir carreras, marca que prevaleció hasta 1961.
Sin embargo, a partir de 1920 con los Yanquis, Ruth se dedicó a batear, y entre otras consecuencias, convertirse en el primer bateador con dar al menos 700 jonrones en las mayores con un tope de 714.
Nunca sabremos qué tan lejos ha podido llegar como lanzador. En ese lapso sobre la lomita, tuvo aspecto de Salón de la Fama.




