Tripleplay | Orestes Miñoso, el otro relegado

La primera vez que tuve una referencia del cubano Orestes Miñoso, me la ofreció Rodolfo José Mauriello, mi tutor periodístico.

Entonces escribía en las páginas de la revista Sport Gráfico a principios de los 60, cuando me tropecé con un artículo que había redactado sobre Miñoso. Quedé anonadado. Rodolfo afirmaba, que Miñoso había dado un doble con un toque de bola. No puede ser, pensaba. Con la pelota dentro del cuadro, cómo podía haber llegado hasta la segunda base.

Miñoso, quien falleció en 2015 a los 89 años de edad, es uno de los cuatro peloteros que este año ingresarán al Salón de la Fama de las Grandes Ligas, de la mano del voto del Comité de Veteranos.

Llegará acompañado por el jardinero Tony Oliva, el defensor de la primera base Gil Hodges y el lanzador Jim Kaat. Es muy probable que las nuevas generaciones no sean expertas en su carrera en las mayores, y por ello la columna de hoy se la dedicaremos al jardinero que bateaba a la derecha y fue conocido como “El cometa cubano”.

Nació en La Habana y estuvo en las ligas mayores durante veinte temporadas diferentes con los Indios de Cleveland, los Medias Blancas de Chicago, los Cardenales de San Luis y los Senadores de Washington, entre 1949 y 1980. Parte de su actuación evidencia que lo expresado por Mauriello, y que aún nos asombra, tiene soporte en sus estadísticas.

Cuatro veces fue líder en triples en la Liga Americana con totales de 6, 14, 18 y 11. Tuvo un liderato de 36 dobles, y en doce ocasiones pasó de los veinte, y en cinco campañas superó la barrera de los 30. Pero eso no fue todo. En tres ocasiones fue el número uno en bases robadas con 31, 22 y 25, de 1951 a 1953. Lo del “Cometa cubano” tenía su por qué.

No exhibió el poder al bate de Mickey Mantle, en el decenio de los años 50 la más genuina referencia de fuerza en el home en la Americana. Sin embargo, entre 1951 y 1961, fue capaz de largar 179 cuadrangulares, con un tope de 24 en 1958, solo aventajado en los Indios por los 41 vuelacercas del célebre toletero Rocky Colavito.

Miñoso protagonizó otra hazaña, tan increíble como su tubey con un toque de bola. Hay que convenir que se trató de una exhibición en procura de publicidad, pero igualmente cuenta con el respaldo del libro de récords.

En 1976 con los Medias Blancas jugó a los 50 años de edad, participó en tres desafíos, mientras consumía ocho turnos y conectaba un imparable en el rol de bateador designado por el pitcher. En ocho temporadas concluyó con promedios ofensivos por encima de los .300 puntos, cinco consecutivas.

Consiguió tres Guantes de Oro y actuó en trece Juegos de Estrellas.

Lo de Mauriello no era cuento.

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