El mundo cambia, la vida pasa y las cosas se modifican. Y en ese contexto, aún hay algunas que se resisten a lo novedoso. El fútbol es una de ellas… o era.
Después de su timidez, de sus pequeñas ideas para hacerlo un deporte más dinámico, ahora la Fifa, descubriendo el universo, tomando una postura que no se le conocía, ha aceptado como válido un ensayo de propuestas que asustan a los tradicionalistas, que es como decir a las aficiones de todos los rincones de la Tierra.
Son cinco, y ahora vamos a citar cuatro. La quinta, por parecernos la más revolucionaria y atrevida y la que nos ha hecho poner distancia con esa pretendida locura, la desglosaremos más abajo.
Son estas:
- Los tiempos de juego serán de 30 minutos cada uno.
- Los cambios de jugadores serán libres.
- Cuando uno de ellos sea penalizado por el árbitro tendrá que ir al banco por cinco minutos y sin ser sustituido.
- Saques de banda con el pie en vez de las mano.
La quinta proposición, que según quien escribe viene a ser la que verdaderamente mandaría al paredón y sin posibilidad de amnistía al fútbol, sería la de parar el reloj cada vez que caiga un jugador o que el árbitro tenga que reprender a alguno con una tarjeta, por ejemplo, o cuando el juez tenga que recurrir al VAR para revisar una jugada.
Si una de estas variables sucede en el minuto 20, pues la siguiente jugada continuará desde ahí sin tomar en cuenta el lapso transcurrido, como se hace en el baloncesto.
Esta medida iría a un choque frontal con una de las razones de ser del fútbol, que es la de su tiempo corrido. Investigaciones muy serias hablan de que por ser el mismo del hombre, hacen que este se apegue al tiempo real.
El ser humano se ve en ese espejo temporal y refractario, se refleja y se devuelve a él. El fútbol es deporte de verdad y mentiras, de puesta en escena y simulaciones, pero es ahí donde está su gracia, su misterio. Romper su tiempo es romper con su esencia, su naturaleza…
Todo esto ya se ha puesto en práctica en un torneo para juveniles con equipos de Países Bajos y Bélgica. La Fifa se sonroja si se le recuerda su conservadurismo ancestral y tal vez por eso es que se aleja las tradiciones, mas se debe aclarar que todavía estos asuntos no están cerca de ser leyes de las canchas.
Hace algunos años, Marco van Basten presentó una lista de medidas en función de hacer del juego una actividad más acorde con los tiempos, pero estas nunca fueron oídas.
En contraposición, ahora la madre del fútbol se deja llevar por voces que pueden afianzarla en el planeta como el deporte de multitudes incondicionales, o arrastrarla sin remedio a un rechazo que no ha de tener regreso. Nos vemos por ahí.




