Camiseta 10 | Solo la Vinotinto salva

Si el fútbol venezolano siempre ha vivido horas bajas, si su naufragio en el mar de las derrotas ha sido constante, la Vinotinto ha aparecido como una madera salvadora para salvarlo en medio de las aguas profundas. No ha sido en el plano internacional, empero, una selección de enorme calado ni un equipo que haya sido mundialista, pero ha tenido la inmensa virtud de despertar en la gente la fe perdida, el entusiasmo por un deporte que no ha podido en su sentido general ser parte del alma popular. Y ese ha sido su aporte, su entrada sentimental aun entre aquellos a quienes el fútbol poco importa. Así pues, el país, aun en duros tiempos de coronavirus y todas las dificultades por las que vive América Latina, va a estar adherido a la esperanza de una victoria hoy ante Bolivia, que al final de todo será como aspirar a un mundo mejor…

La VInotinto cargará, además del natural peso de la urgencia de ganar, que tener que soportar un partido en el estadio Hernando Siles de La Paz sin cuatro valores fundamentales: Salomón Rondón, Yangel Herrera, Yordan Osorio y, para colmo, también Yeferson Soteldo. Mucho costará recuperar las funciones en la cancha de este manojo de jugadores, suplirlos ha de ser una empresa harto difícil en las alturas de la capital inscrustada en el altiplano boliviano. Este partido será de cruce de sentimientos, con César Farías dirigiendo contra una selección que él grandemente ayudó a ser respetada en el continente. Será, también, un lance necesario de vencer; caer hoy sería, de una buena vez, ir entregando a pedazos las esperanzas Vinotinto de viajar en el 2022 a la lejana Doha, Catar…

El nombre de Ronald Rivero no podrá ser olvidado nunca por la afición venezolana. El arquero boliviano, en una acción de desespero, introdujo en su cabaña el autogol triunfador para aquella Vinotinto dirigida por Farías. Ese golpe de fortuna, en aquella jugada insospechada de un partido dominado por los verdes y jugado el tres de junio de 2009, catapultó a Venezuela al sexto lugar del Premundial hacia Suráfrica 2010 y levantó una oleada de ilusiones mundialista, al final nunca concretadas. Así las cosas, ese recuerdo vagará por el arco sur, viajará en alas de la memoria y quizás a la espera que se aparezca otro Ronald Rivero, cuando no un atacante o mediocampista nacido en este país, para impulsar a la Vinotinto hacia una conquista clamorosa. ¿Saben que enaltece a una selección en el contexto suramericano, que la hace ver las cosas de otra manera? Pues vencer a Bolivia en la inexpugnable ciudad, construida tan alto que casi toca el cielo y llamada La Paz. Nos vemos por ahí.

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