Visión de juego | El Rojo de “Sir” Noel reboza modernidad

Las sensaciones que transmite el Caracas rematrizado de Noel Sanvicente son fulgurantes. Por primera vez en mucho tiempo, el cuadro capitalino tiene una pareja de delanteros de raza, cortados a la medida del juego a toda velocidad que por ráfagas centelleantes aplican los Rojos para imponer en el campo rival la verticalidad y contundencia del beninés de 21 años, Samson Akinyoola, quien ha revivido los recuerdos del también africano Ibrahim Salizú y la vertiginosa y productiva sociedad que formó con Jorge “Choco” Giraldo en tiempos del sabio Manuel Plasencia en el banquillo capitalino.

La influencia de Sanvicente en el Caracas es enorme, sin precedente en el país. Salvando las distancias, es el Alex Fergunson del fútbol nacional. En lugar del racista y descalificador apodo de “Chita”, habría que darle el título nobiliario de “Sir” Noel.

Su gestión no solo se reduce al primer equipo, sino que interviene en todo el riguroso proceso de formación y seguimiento de categorías menores.

Su visión integral del fútbol permitió cambiar la estructura económica de la institución. Caracas pasó de ser un equipo de chequera alegre, comprador de los mejores talentos del país, durante el venturoso mecenazgo del doctor Guillermo Valentiner, a transformarse en un club de artesanos que moldea meticulosamente a sus jugadores, para mantener el nivel competitivo, ganar títulos y exportar a las figuras que brillan bajo la batuta del laureado entrenador.

En un semestre, Sanvicente limó las asperezas de Akinyoola. Cuando llegó al Caracas era un delantero tan rápido como impreciso, algo tosco para definir, porque se apuraba demasiado al momento de clavar el estiletazo. Ahora es un temible atacante que sabe aprovechar los espacios, resuelve con inteligencia en los duelos individuales y es generoso con el balón para habilitar a sus compañeros.

Quien más se ha beneficiado del juego del africano es Richard Celis. Se acomodó mejor por la banda izquierda y aumentaron sus opciones de disparar a puerta, gracias al temor y el desbarajuste que genera su socio africano en área rival. Pero el Caracas rematrizado de “Sir” Noel ofrece más argumentos. Sus todocampista son una expresión consumada de modernidad.

Jorge Echeverría, Edson Castillo, Miguel Celis y el ghanés Bonsu Osei presionan, recuperan, aceleran o pausan el ataque vertical o asociativo y, además, aportan finalización y goles. A este Caracas de múltiples alternativas en el ataque le sobra pegada para llegar a la final del campeonato y conquista el título número 13 de su historia en la gran final del estadio Olímpico.


Lo último

Especiales