Trujillanos es un patrimonio deportivo y cultural del estado que representa en el fútbol profesional venezolano. Su historia está llena de grandes momentos deportivas y amarguras dirigenciales. Vivió la época de gloria bajo el espíritu combativo que le insufló el técnico Rafa Santana. Los guerreros de la montaña estuvieron cerca de ganar su primer título en la primera división, al quedar segundos del Caracas en la temporada 1993-94, con aquel equipo indomable que contaba con Osnel García en el arco, Leonardo González, Luis Vallenilla, Tute Valiente, el brasileño Robson Chagas y el incombustible colombiano Orlando Rengifo. Buena parte de ese equipo integró la selección nacional Vinotinto que cumplió un destacado papel en el preolímpico de Mar del Plata 1996 en Argentina, donde culminó en el cuarto lugar, también bajo las órdenes de Rafa.
Desde entonces el aurimarrón ha pasado por altas y bajas en mano de una dirigencia golondrina, que llega, anida y vuela sin dejar rastro. Bajo el control del grupo Policancha, del empresario Alfredo Rodríguez, Trujillanos volvió a alzar vuelo hasta culminar en el segundo lugar del torneo Clausura de 1998 y en la tabla general acumulada, pero la directiva decidió llevarse al equipo a Barquisimeto, y Trujillo se quedó sin equipo en primera hasta que dos años después volvió a renacer.
Hoy, la situación económica del club es compleja. Trujillanos fue vendido al empresario Andrés Hurtado y la nueva directiva tiene que hacerle frente a las deudas y demandas contra la entidad. El técnico Horacio Matuszyczk y un grupo de refuerzos extranjeros demandaron al club ante la Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA por deudas en los contratos firmados. El club tiene que cumplir con las deudas que ronda los 100 mil dólares, pues corre el riesgo de que la Cámara de Disputa de FIFA envíe el expediente a la Comisión Disciplinaria que podría castigar al club con pérdida de puntos o el descenso a segunda división.
Además de esta demanda en la FIFA,Trujillanos enfrenta otro reclamo similar en la Cámara de Resolución de Disputa de la FVF por deudas pendientes que rondan los 57 mil dólares con cinco jugadores venezolanos y el cuerpo técnico que encabezaba Martín Carillo. Estas disputas, por los momentos, le impiden a Trujillanos realizar contrataciones para la venidera temporada de la Liga Futve, cuyo inicio quedó en veremos.
Si no consigue con urgencia los recursos para saldar las deudas acumuladas, el destino de Trujillanos puede ser el de la desaparición en la máxima categoría, como ocurrió con otros tantos equipos en la historia del fútbol venezolano. Sería una lástima que un club que ha sido un semillero de jugadores de gran calidad, termine en ese abismo insondable por culpa de otra gerencia golondrina.




