Tripleplay | Aquella capacidad defensiva de Vizquel

Cualquiera no muy enterado en las interioridades del juego, pudiera pensar que alguien que ganó 11 “Guantes de Oro” en las grandes ligas –precisamente por la seguridad de sus manos al tratar de atrapar una pelota bateada o lanzada hacia el lugar que ocupa en el terreno- bien pudiera desempeñarse con solvencia en cualquiera de las nueve posiciones sobre el terreno.

Eso fue justo lo que pensó un día como hoy, 28 de mayo de 2011, el manager Oswaldo Guillén.

Y quien no es precisamente “cualquiera” a la hora de evaluar la capacidad defensiva de un pelotero. Sobre todo si se trata de un pelotero de grandes ligas, como aún era en ese instante el caso de Omar Vizquel.

Esa tarde en Toronto ante los Azulejos, Guillén colocó en la alineación abridora de los Medias Blancas a Vizquel como defensor de la segunda base, a pesar de sus 44 años y en medio de su vigésima tercera temporada en las mayores. Un instante excepcional y poco común para alguien de su edad. Pero si fue una movida excepcional, lo que vino luego pudo parecer extravagante.

Fue un movimiento de emergencia de Guillén ante la ausencia inesperada de Gordon Beckham, el defensor habitual de la segunda almohadilla, quien se encontraba lastimado desde el encuentro anterior. Vizquel no dejó mal parado a su manager. Compartió dos lances de dobleplays en momentos decisivos con el campocorto, el cubano Alexei Ramírez. Sin embargo en el noveno tramo, Chicago empató a 8 con un doble de Paul Konerko y el desafío se fue a extra inning.

En medio de la rebelión del noveno, Guillén reemplazó con un corredor emergente a Konerko, quien resguardaba la inicial.

Entró Dallas McPherson, quien también tuvo que salir por un corredor. Así que a Guillén no le quedó otra alternativa que mover a Vizquel de la segunda a la primera base a partir de la parte baja del undécimo. Desde su estreno en las mayores en 1989, Vizquel jamás había defendido la primera base. En ese undécimo acto tuvo su única intervención al recoger un rolling de Corey Patterson antes de darle la pelota al pitcher Sergio Santos.

Al final Toronto ganó 9 a 8 con un cuadrangular de Patterson en la parte baja del inning 14.

Vizquel tuvo dos presentaciones más como defensor de la primera base, ambas con los Azulejos en 2012, en la que sería la última de sus 24 campañas en las grandes ligas. Ya contaba con 45 años de edad.

De por vida participó en 2968 encuentros en la gran carpa, pero tres fueron suficientes para demostrarles, primero a Guillén y después a John Farrell, piloto de Toronto, que igualmente podía ayudarlos en la primera base si era necesario, aún con 40 años y algo más, sobre sus espaldas.

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