Camiseta 10 | De Tokio 2021 a Catar 2022

Con el atletismo en el trono, con la natación, la gimnasia, el baloncesto y el voleibol como súbditos incondicionales, el fútbol nunca ha sido deporte preferente en los Juegos Olímpicos.

Tiene una lógica explicación: con el Mundial arrasando en sintonía, con la importancia que la comunicación del planeta le da a su torneo universal, el Comité Olímpico Internacional no podía dejar que un deporte de tanto arraigo le robara parte de su escena.

Con celo declarado, siempre echó a un lado las aspiraciones futboleras, y este lo asumió con tranquilidad porque tiene su contracara en el torneo universal.

Solo en los países de más raigambre, como por ejemplo Brasil, el fútbol ha tenido imágenes preponderantes. Hace algunos años, y esto no deja de ser una parada en el camino o una concesión para no alterar los ánimos, la COI aceptó que cada selección pudiera incluir en la nómina olímpica tres jugadores pasados de la edad permitida, 23 años y sin importar su jerarquía, pero hasta ahí…

Pocas veces el fútbol de los Juegos ha mostrado, posiblemente opacado por la importancia recibida por otros deportes y por sus propias limitaciones reglamentarias, jugadores de vuelo alto: en 2016, en Río de Janeiro, fue Neymar, en 2008 en Pekín fue Lionel Messi…

Y, hemos llegado a 2021, un campeonato de poco brillo en el que cuesta recordar a un futbolista atrayente. Entonces, hay que volver a pensar que el olimpismo se ha salido con la suya al mantener al fútbol en un plano inferior.

La comunicación y los aficionados, encandilados en Tokio por las gestas del estadounidense Caeleb Dressel y sus cinco medallas doradas en la piscina, de la venezolana Yulimar Rojas en el atletismo, de la brasileña Rebeca Andrade en la gimnasia y de tantos otros atletas deslumbrantes, han dejado a un lado al juego de la cancha grande.

No importa, dirá la gente del fútbol: en Catar en 2022 será nuestro momento, así que agárrense…

Estábamos en el Mundial Brasil 2014 en sus días finales, y ya pensábamos con ansiedad en el retorno a casa. En la mente también ya daba vueltas la idea de comenzar a redactar columnas y notas, por entonces entusiasmados por la convocatoria de Hugo Chávez González y Williams Brito, hoy también alimentada por Gerardo Blanco, para Líder.

La primera apareció en agosto de ese año, y desde entonces no hemos parado. Así hemos ido consolidando, ladrillo a ladrillo, base a base, una relación fundamentada por encima de todo en el respeto mutuo y en la comunicación constante y necesaria. Así ha sido y así va a seguir siendo. Nos vemos por ahí.

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