Año que pasa, año que el deporte va acaparando sintonías que hasta hace algún tiempo parecían imposibles de captar. “Ese deporte es de hombres”, se oía decir a algunas mujeres, en relación a partidos de fútbol o combates de boxeo que la televisión trasmitía, especialmente los fines de semana. Pero como todo cambia, hoy las vemos no solo pegadas de las pantallas viendo a Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, Vinicius o Salomón Rondón, sino en los campos de juego disputando balones o sobre un ring en un combate femenino cuerpo a cuerpo.
Seguramente por eso es que este 2022 va a tener niveles de televidentes en cantidades asombrosas, porque habrá mundiales de todo tipo. No obstante, esta columna, tal es su naturaleza, suele ocuparse del balón y sus circunstancias, y por eso ahora va a hablar del Mundial que verá su primera luz el 21 de noviembre, fecha absolutamente inusual, en Doha, y tendrá su epílogo el 18 de diciembre en la capital de Catar…
Y será inusual todo, o casi todo. Porque a excepción de los partidos que siempre han sido el gran espectáculo, algunas cosas se han de extrañar. Y ponemos como ejemplo la distancia entre los ocho estadios en un país con poco más de once mil kilómetros cuadrados, es decir, más pequeño que el estado Sucre.
En algunos casos se podrá ir a pie de uno a otro, tan cortas serán las distancias, y por mucho que sea el calor en la época navideña, poco más de 30 grados centígrados, jugadores, técnicos, aficionados y periodistas tendrán el alivio de estadios con aire acondicionado, ¡uff, qué frescura! Bueno, sobre el Mundial en Catar versaremos más abundantemente mientras se acercan aquellos días, pero mientras tanto, quisimos hablar de los lugares de partidos porque en el primer mes del año ya hay olor a Mundial…
Porque el Mundial es la razón de ser y la preocupación de la gente en América del Sur. Con Brasil y Argentina fuera de concurso, siete selecciones, como nunca desde que se organizan los premundiales en este formato de todos contra todos, se habían metido los dientes como ahora. Y cuando estamos en Caracas y nos reunimos con los amigos, nos preguntan qué pensamos de los que van al Golfo Arábigo. Vaya lío. Y pensamos que aunque se diga que ya Ecuador tiene los papeles en regla, cuidado; tendrá dos partidos ante Brasil en Quito y Perú en Lima que pueden ponerlo a caminar por el filo del acantilado.
¿Quiénes serán los otros tres? Nunca nos hemos considerado vaticinadores ni futuristas, pero como los panas aprietan con sus preguntas y nos miran como si no fuéramos sus “partners”, vamos con esto: Ecuador, Perú y Chile. ¿Qué? ¿Y Colombia, y Uruguay, y Bolivia, y Paraguay?
Nos vemos por ahí.




