El tema de los que siguen al milímetro el beisbol, es hoy el Salón de la Fama. ¿Quiénes entrarán, se hará justicia? Es un reconocimiento a las carreras de los peloteros, una llamada “inmortalidad” que nadie sabe si será verdad.
Entonces, se nos viene a la cabeza una idea que, por supuesto, no es original de quien ahora escribe: la creación del Salón de la Fama del fútbol nacional. Una manera, como en el beisbol, de reconocer lo dado en los campos por aquellos jugadores de ayer y de hoy que se empinaron por encima de los vaivenes del fútbol para ser reconocidos. Siempre hemos creído que no bastan los goles anotados para calibrar una vida en las canchas; siempre nos ha parecido que, en cualquier deporte ha de valer mucho la trascendencia, y en el caso del fútbol, deporte casi sin estadísticas valederas ni porcentajes, la importancia y el sentimiento que un jugador despertó en su época.
Hablemos, para intentar dibujar un ejemplo, de Luis Mendoza. ¿Ha sido el mejor futbolista de todas las épocas? Sí, para algunos de los que lo contemporizaron; no, para los nuevos periodistas y aficionados que solo ha sabido de él por referencias y cuentos urbanos. El nombre de Mendocita trascendió en el exterior como el único en su tiempo en ser reconocido, aun sin los medios de comunicación de los que se dispone hoy día, ni la existencia de los agentes internacionales que a veces venden hasta a jugadores de mediana calidad como cracks de alta gama.
A un Salón de la Fama del fútbol habría que ponerle parámetros para evitar que lo generacional prive sobre el sentido lógico y verdadero. Si lo hicieran hoy y solo votaran periodistas de nuevo cuño, Juan Arango sería el primer elegido; por eso habrá que hacer leyes, tiempo de retiro, cantidad de papeletas y porcentajes, como en el beisbol. Así pues, la Federación Venezolana que tome la palabra; será la voz de alto volumen, el punto de partida para una iniciativa que dará respiro y aliciente al fútbol del país.
Venezuela, aun sin relevantes figuraciones en el fútbol suramericano, tiene mucho que decir. Grandes jugadores, grandes en el medio nacional, han marcado surcos y han sido tomados en cuenta en varios lugares de más tradición. Y habría que calibrar su momento, su duración, sus valores como seres humanos, porque esto también ha de contar. Será un tema apasionante, y cómo no, motivo de discusiones entre amigos, porque de que habrá preferencias, pues las habrá.
La vieja guardia
Hablamos de la era actual, del tiempo que inmediatamente la precedió, pero ¿qué dirán aquellos de la llamada “época dorada”, años 40 y 50, y más atrás, los pioneros del Unión, Dos Caminos, Loyola, Venzóleo?
Normalmente este tipo de selecciones la hacen periodistas jóvenes que no vieron a aquellos jugadores de antaño y por eso de alguna manera y por sentido lógico, exaltan lo actual. Por eso los mayores, entre los cuales se incluye quien ahora escribe, tendrían que meter mano si es que algún día el Salón de la Fama del fútbol venezolano abre sus portales y decide ser verdaderamente ecuánimes con la historia y sus vaivenes.




