Europa, Vinotinto: ¿Cuál vio usted?

Si el “remote control” no es la mejor invención de los últimos años, bien cerca ha de estar. El domingo jugaban, casi en simultáneo, Croacia y España la final de la Liga de Naciones en Rotterdam, Países Bajos, y Venezuela-Guatemala en Connecticut, Estados Unidos, por acaso, los dos únicos países que no han podido estar en mundiales.

Y entonces, para acá y para allá y cambiando canales a cada momento para estar pendientes de los dos partidos, vimos pasajes de uno y otro.

Claro que el capítulo entre croatas y españoles era, desde una óptica de lo que había en juego, mucho más importante; era la decisión de un campeonato en el que ha estado involucrada casi toda Europa, y con los grandes futbolistas en escena. Mas, en el lance entre venezolanos y centroamericanos, aun siendo un encuentro no oficial, estaba en la cancha además del sentimiento nacional, la expectativa por mirar cómo andaba por estos días la Vinotinto…

Ganó España en los lanzamientos penales, y había que cambiar de estación para seguir el final del primer tiempo y todo el segundo del partido de Venezuela. En aspectos generales, se puede rescatar la entrada en juego de jugadores jóvenes que amalgamados con los de más rodaje mostraron un fútbol por momentos compacto, aunque con algunas lagunas y falta de claridad para mirar los arcos del otro, como suele pasar con los equipos del país.

Tal vez, y mirando los resultados, se podría hablar de los firme que anduvo la defensa; la vimos bien en el anticipo, pero lenta para el regreso y para salirle al paso a los atacantes virtuosos. Los partidos, como el que jugó la Vinotinto ante Honduras, se resumen, por sus características y por el orden que le dio la dirección técnica, como experimentales y con resultados entusiastas pero sin mayor trascendencia, buenos para planificar “y ver dónde es que van los clavos y los tornillos”…

Lo que de verdad realmente importa es medir si el seleccionado nacional está en disposición de remontar ante los adversarios que le va a corresponder en el Premundial Suramericano.

Serán rivales de mayor peso que Honduras y Guatemala, eso no hay quien lo dude, y será más grande la responsabilidad de los jugadores. No hay que ilusionarse demasiado ni creer que ya se está en el camino adecuado. Algunos se jugarán sus última carta, otros la primera de sus barajas.

Se acerca lo más empinado, lo enmarañado, y habrá que exclamar, como dicen los mexicanos ante las duras situaciones que se presentan en el fútbol y en la vida: “No será lo duro, sino lo tupido”,

Nos vemos por ahí.

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