El 26 de enero se conocerán, si los hay, a quienes serán los escogidos al Salón de la Fama de las Grandes Ligas. En esta edición 2021, al listado ingresaron once aspirantes a la inmortalidad. Sin embargo, y solo apoyados por la experiencia de elecciones pasadas, pareciera que ninguno de los debutantes recibirá el mínimo 75% de los votos indispensables para tener un espacio en Cooperstown. Pero uno no sabe, y de ser así, sería la primera vez desde 2013, que ninguno de los noveles aspirantes será elegido por la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos ingrese en su primera incursión en las boletas de votación.
Tres de los novatos pretendientes cuentan en apariencia con el rostro de futuros inmortales. Es decir, que dispondrán de un porcentaje de votos que al menos nos lleve a suponer que en un futuro entrarán al santuario. Digamos que un 40 o un 50 por ciento de los votos. Se trata del jardinero Torii Hunter y los lanzadores Mark Buehrle y Tim Hudson. Veamos sus números.
Un jardinero que bateaba a la derecha, Hunter estuvo en las mayores entre 1997 y 2015, un recorrido que hizo con los uniformes de los Mellizos de Minnesota, los Angelinos de California y los Tigres de Detroit. Hunter nunca capturó un liderato ofensivo, pero once veces dio al menos 20 jonrones.
No obstante, su defensa tuvo ribetes de excelencia. Ganó nueve “Guantes de Oro” y fue invitado a cinco Juegos de Estrellas. Los números vitalicios de Hunter muestran un promedio en bateo de .277 con 353 cuadrangulares, 1391 carreras empujadas, 2452 imparables y 195 bases robadas.
El pitcher Buehrle es un homenaje a las consistencia. Sus estadísticas no poseen el brillo de las de Justin Verlander o Clayton Kershaw, pero en sus quince últimas de sus 16 campañas en las mayores, acumuló al menos 10 triunfos con un tope de 19 en 2002 para un total de 214 entre 2000 y 2015.
Laboró para los Medias Blancas de Chicago y los Azulejos de Toronto. Buehrle en dos oportunidades comandó a la Americana en aperturas y en otras dos en entradas, mientras que en catorce temporadas sumó al menos 200 innings. Terminó con una efectividad vitalicia de 3.81 en un recorrido de 3283 capítulos.
Por su parte Hudson estuvo activo entre 1999 y 2015 con los Atléticos de Oakland, los Bravos de Atlanta y los Gigantes de san Francisco, coleccionando 222 triunfos. Fue el primero de la Nacional con 20 victorias en 2000, dos veces en aperturas y otras dos en blanqueos. Pasó la barrera de los tres mil innings con 3126, fijando un registro de efectividad de 3.49. Acudió a cuatro Juegos de Estrellas. Ya veremos que depara el futuro al trío de novicios.




