La tecnología tiene a sus “adoradores”. Todos aquellos que añoraban la llegada del VAR y que ahora no admiten las escaramuzas del pasado cuando todo estaba en manos y pitos de las decisiones arbitrales.
El último domingo, en el partido Suecia-Estados Unidos, sucedió algo que viajando en el tiempo nos hizo recordar el gol de Inglaterra ante Alemania en el Mundial de 1966.
Por entonces, claro, no había artilugios tecnológicos ni computadora, y el gol fue declarado, luego de pegar en el travesaño y caer en la raya de meta y no obstante las dudas, válido. El lance entre suecas y estadounidenses fue así: luego de un partido y sus alargues terminados en cero llegaban los tiros penales, felices o fatales, según como se vea. En el último disparo de su selección, la jugadora de Norte América pegó la bola en uno de los palos; entonces, turno para la europea.
Su tiro fue detenido a medias por la arquera y al quedar la pelota en la raya, a la deriva, en la duda de si había entrado o no, la jueza pidió la revisión al grupo de arriba: gol fue la decisión, y Suecia alcanzaba los cuartos de final ante el potente equipo adversario…
Entonces, el festejo sueco y el desconsuelo estadounidense llenaron las pantallas de televisión del mundo entero. El balón había quedado ahí, en el imperio de la duda, sin que se pudiera afirmar, con toda autoridad, si había entrado o no. Entonces, por primera vez en la “era informática”, había quedado la gran incertidumbre.
La pantalla decía, con las letras colocadas delante de la pelota y la raya, “goal”, mientras los incrédulos veían a la bola rozar la línea y por tanto y en sus creencias, debería estar escrito el “no goal”. No habrá manera de llegar a un acuerdo, pero sí que la era informática no es tan perfecta como se creía. Al menos eso piensan los tradicionalistas; ah, y también los norteamericanos…
El Mundial Femenino continúa, y navegando en los cuartos de final mañana se conocerán las semifinalistas. El campeonato en Australia y Nueva Zelanda ha visto derribar antiguos monstruos de esta versión futbolística, y con ello, el afianzamiento de algunos que no sonaban en los medios. Han caído Brasil, Alemania, Estados Unidos y Noruega, y nuevas historias están por escribirse.
Estas cosas pasan porque es la construcción de nuevos ejes, de rebeldías que estaban fuera del mapa y que ahora alzan su voz. La madrugada de jueves para viernes España y Países Bajos, Japón y Suecia iniciaban la nueva brega, y ahora esperamos por Colombia, mañana ante el orgullo inglés, y Australia frente a Francia. El fútbol de muchachas abre caminos y veredas: ¿quién las detiene?
Nos vemos por ahí




