martes, febrero 27, 2024

Un partido para creer

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

Las emociones pueden tener tanta fuerza que son capaces de vencer, y sobrar, a la calidad. Ese fue el episodio del sábado pasado en San Cristóbal, cuando la gestión de un partido alocado, de empuje y deseos pudo ser un aliciente mayor que todo lo demás. A la gente no le importó si hubo calidad o no, porque estaba entregada al Táchira o al Caracas.

Hubo roces en toda la cancha, forcejeos, cuerpo a cuerpo, aunque siempre con el deseo por encima de lo personal. El fútbol, por sus características de deporte con los pies, tiene esos detalles: no siempre vence el superior, el más calificado, sino el que se entrega con más vehemencia, con más ahínco, con incesante ardor.

La propia incertidumbre en el resultado puso leña al fuego del partido, y los jugadores de la capital del país, aun vencidos en los tiros penales, pueden darse por satisfechos. Hay una máxima en el fútbol y en la vida misma: el deber cumplido después de haber dado todo lo que éramos capaces de dar…

El Mundial Sub 17, como torneo de muchachos que es, suele tener bajadas y subidas. En una época México era la selección a la que había que vencer, y ya ven, salió de la zafra goleado por Malí. A Venezuela le fue como le ha ido en los campeonatos recientes: gana a quien tiene que ganar, pierde con el que tiene que perder.

Derrotó a Nueva Zelanda, empató con los mexicanos y fue goleada por Alemania y Argentina, dos de los grandes candidatos. Es aventurado, por tanto, calificar el nivel futbolístico de un país por resultado de un campeonato así; estos adolescentes cambian con el tiempo, y jugadores que deslumbran a los 17 se pierden años después en el laberinto del fútbol mundial.

Así pues, el fútbol va y viene, aparece y se pierde, porque ya forma parte del quehacer cotidiano de la gente. En Sub 17, en Sub 20 y en todos los Sub del planeta…

La vida no se detiene, y así lo asume Fernando Aristeguieta. El “Colorao” del fútbol venezolano, prematuramente retirado por una imprudente lesión, comenzó este lunes su labor al frente del Puebla Sub 23.

Estudioso del fútbol, y también de la literatura universal, cumplió el ciclo de preparación para director técnico en cursos recibidos en Argentina, para ponerse al comando del equipo mexicano de sus últimos años.

Así comienza una carrera de ilusión, alimentada en los sueños de Fernando, quien siempre pregonó, entre sus amigos, que él siempre había querido dirigir. Y a dirigir ha comenzado. Estupendo atacante, seguramente seguirá su saga desde el lado allá de las rayas.

Nos vemos por ahí.

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