Vinotinto para todas las canchas

El fútbol venezolano sigue necesitando unos resultados que lo catapulten hasta lugares prominentes, es verdad, pero no será por no estar presente en cualquier lugar donde se organice un campeonato. En estos días el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía se alborota con el bullicio y la presencia de tanta juventud: la selección Sub 17 viaja a Paraguay para el Suramericano, y junto a ellos el equipo femenino va también a Asunción para afrontar la Copa Libertadores.

A su vez, las chicas del seleccionado adulto se presenta en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en San Salvador, la Vinotinto Sub 23 disputa en Francia el torneo Maurice Revello, y los integrantes del cuadro mayor se alistan para viajar a Estados Unidos para chocar en amistosos con Honduras y Guatemala…
Este es un movimiento que demuestra que el fútbol es un carrusel que da vueltas y se multiplica por todo el planeta.

La locura de esta proliferación no es fácil de explicar, aunque hay una razón por la que se puede comenzar a descifrar: la simpleza del juego, que solo consiste en llevar la pelota hasta el arco contrario. Y por esa fácil comprensión es por lo que la televisión se esmera en llevar las transmisiones en la seguridad de tener millones de aparatos encendidos.

Y claro que la afición y los medio de comunicación estarán pendientes de todos los representativos venezolanos, mas, y esto hay que decirlo, la atención estará preferentemente en los partidos ante hondureños y guatemaltecos.

Será un segundo ciclo bajo la égida del técnico Fernando Batista, quien calladamente, sin los aspavientos ni el ruido con el que llegó al país José Néstor Pékerman, va poco a poco a lo suyo, procurando, más que victorias que poco quieren decir, ensamblar un escuadrón homogéneo para el inicio de la clasificación al Mundial 2026 ante Colombia…

Hace unos años ir al fútbol de Estados Unidos era, para decirlo en venezolano, “una raya”. “¿Yo a la Major League Soccer? Tas’ loco”, se podía oír entre los jugadores venezolanos. Bueno, veamos. La selección nacional acaba de ser convocada con treinta y dos jugadores, y once, sí, once de ellos juegan en la MLS.

Siempre hemos sostenido que ir allá, al norte del continente, era un beneficio en varios sentidos: se aprende un idioma tan importante en la vida actual como el inglés, se conecta el futbolista con nuevas costumbres y, en razón de ello, a una diferente manera de vivir y ver la vida. Hoy día, con la liga estadounidense consolidada, con una creciente afición y atención pública, ir allá puede ser todo un detalle de crecimiento y una linda manera de ganar buen dinero.

Nos vemos por ahí.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo último

Especiales