La instrucción dada por el presidente de la república, Nicolás Maduro, a las autoridades deportivas del país de presentar un plan sistemático con vista a dar todo el respaldo posible a los atletas venezolanos para los próximos Juegos Olímpicos de París 2024, debería ser el punto de partida para realizar una reingeniería del deporte de alto rendimiento en el país.
El cuantioso respaldo económico que ha otorgado el Gobierno bolivariano a las actividades deportivas en Venezuela ha servido para aumentar el número de medallas obtenidas en todas las competencias del ciclo deportivo cuatrienal, incluyendo los Juegos Olímpicos, encabezadas por las preseas de oro del espadista Rubén Limardo en Londres 2012, y de Yulimar Rojas en Tokyo 2020, adornada por el récord mundial y olímpico.
Pero esa inversión social en el deporte no es suficiente para que el alto rendimiento alcance todo su potencial. Los triunfos y las medallas de los atletas están acompañados no solo por becas y ayudas sociales, sino por investigación en innovación científica; tecnología de punta; formación, capacitación y certificación permanente de los entrenadores en todas las categorías y deportes; entidades deportivas organizadas y eficientes, que no sean el coto personal o familiar de directivos que se sirven del deporte para sus intereses; e instalaciones en condiciones óptimas para preparación y competencia de las diversas selecciones nacionales. Y al frente de la política deportiva del país debe estar un ministro con experiencia y profundos conocimientos de esta actividad.
La reingeniería debe comenzar por el Instituto Nacional de Deportes que debería ocuparse en exclusividad del alto rendimiento, y dejar el trabajo de masificación a las instituciones que corresponden: clubes, asociaciones, federaciones, instituciones educativas y consejos comunales deportivos. Las clases de bailoterapia y otras actividades por el estilo, beneficiosas para la salud integral, deben estar a cargo de los gobiernos locales y comunales, no del IND.
Traer entrenadores del extranjero para mejorar el rendimiento de los atletas puede ayudar, como ocurrió en el voleibol y en el baloncesto, pero no es la solución. Lo ideal es que el IND forme y certifique a los entrenadores de las selecciones nacionales. En el caso del atletismo, por citar un ejemplo, los entrenadores locales deberían ir a España y capacitarse con el cubano Iván Pedroso, para que puedan formar más y mejores saltadores de largo y triple que sigan los pasos de Yulimar Rojas.
Uno de los mejores entrenadores de espada en el mundo es venezolano: Ruperto “Chicho” Gascón, que ha ganado todas las medallas posibles con Rubén Limardo. Pues hay que traerlo desde Polonia para que dicte talleres y forme a los maestro de armas en la Federación Venezolana de Esgrima.
El IND debe contar con un centro de investigación dedicado a las ciencias en el deporte para estar al día y aplicar los avances de la biomecánica, la medicina, nutrición, fisiología y un largo etcétera. En ese sentido, la Universidad Deportiva del Sur debe ser un centro de alto nivel de formación e investigación de deportes olímpicos, como la Beijing Sport University. China se convirtió en una potencia mundial del deporte generando sus propios conocimientos, produciendo tecnología e invirtiendo en la formación de sus entrenadores. Hay que mirarse en ese espejo endógeno.
Centro nacional de concentración y preparación de las selecciones
Las instalaciones del IND fueron pensadas para otros tiempos, y aunque han sido remodeladas, ya no son las más idóneas para albergar a las selecciones nacionales.
Lo ideal sería la construcción de un centro nacional de concentración y preparación de selecciones con residencias, salas de musculación, terapia, biomecánica, altitud, recuperación y comedor. Pero, en virtud de las dificultades económicas que atraviesa el país, hay que seguir invirtiendo en el IND.
El velódromo Teo Capriles es una pieza de museo, porque el ciclismo de velocidad actual se realiza en pistas techadas y de madera.
Los gimnasios de pesas y boxeo, dos disciplinas que han dado medallas olímpicas, quedaron pequeños. Necesitan ampliarse con más cuadriláteros y mejores salas para hacer los levantamientos.
El atletismo requiere una nueva pista en el viejo estadio nacional Brígido Iriarte, y la recuperación de las fosas de salto para longitud, triple y pértiga.
Además de poder utilizar la grama del estadio para los lanzamientos en perfecta armonía y planificación con los equipos de fútbol.
Empresarios nacionalistas deberían sumarse al Sueño Olímpico
Para que las políticas deportivas y el proyecto Sueño Olímpico París 2024 pueda cumplirse a cabalidad, se necesitarán más recursos. El Fondo Nacional del Deporte, que pecha con 1% de las ganancias anuales de las empresas públicas y privadas que superen 20.000 unidades tributarias, no alcanza.
Ese aporte se cancela en bolívares, pero la mayor parte del presupuesto del alto rendimiento se calcula en monedas extranjeras.
Amén de los entrenamientos y las concentraciones que realizan las selecciones nacionales en nuestros país, deben completar su preparación con fogueos y topes fuera de Venezuela.
Sin contar que las numerosas competencias para sumar puntos, ubicarse dentro de los mejores del ranking continental o mundial y los clasificatorios a los Juegos Olímpicos se realizan fuera del país, por lo que cada deporte con atletas en ruta a París 2024 exigirán ser incluido en el Sueño Olímpico.
Hay que involucrar a empresas privadas nacionales para que apadrinen y aporten más recursos en este nuevo camino hacia la Ciudad Luz.




