Visión de juego | La renovación en la selección de básquet es promisoria

Los ciclos deportivos, por más exitosos que hayan sido sus intérpretes, tienen fecha de caducidad. Es lo que ocurre con la selección de baloncesto, a la que le llegó el tiempo de rejuvenecimiento. Después de una década de jornadas victoriosas, la más prolífica para cualquier selección adulta de conjunto en esta época, el quinteto nacional iniciará un cambio generacional con vista a la clasificación del Mundial de 2023 que compartirán Japón, Indonesia y Filipinas.

Bajo la conducción de Néstor “Che” García, Venezuela inició un proceso de transformación de su estilo de juego. Se adaptó al sistema de los torneos de Fifa, donde el triunfo pasa por el desempeño colectivo, la capacidad defensiva para cerrar el aro y la distribución de las responsabilidades ofensivas entre todos, en lugar de dos o tres figuras con el mejor porcentaje de acierto.

Comandados por los hermanos Gregrory y José Vargas, Jesús Marriaga, Néstor Colmenares, Luis Bethelmy, Windy Graterol, Jhon Cox, Heissler Guillent y Gregory Echenique, entres otros nombres destacados, Venezuela consiguió hitos memorables.

La selección se coronó en el Suramericano de Margarita 2014, obtuvo por primera vez el título de campeón del torneo de Fiba América de 2015, clasificó por segunda vez en la historia a unos Juegos Olímpicos, en Río 2016; y esta brillante generación, dirigida por el también coach argentino Fernando Duró, cumplió otra hazaña al llevar a Venezuela a su cuarta cita mundial en la Copa de China, donde eliminó al gigante y poderoso país anfitrión y pasó a la siguiente ronda.

Gracias a la Liga de Desarrollo de nuevos talentos que impulsó Bruno D´ Addezio en su corto paso por la Federación Venezolana de Baloncesto, y que tuvo un correlato en la creación de la nueva Superliga organizada por Hanthony Coello, en su rol de nuevo mandamás de la FVB, Duró ha decidido renovar a la selección.

Sin los tabloncillos repletos de jugadores importados, como ocurrió en la Liga Profesional de Baloncesto, en la que la contratación y despidos de refuerzos al por mayor se convirtió en el negocio más suculento para no pocas franquicias, la Superliga ha dado oportunidad a que se exhiban y desarrollen los nuevos basqueteros de la selección.

La reciente lista de 24 jugadores elegibles para las próximas ventanas clasificatoria a la Copa del Mundo, a disputarse el 26 y 27 de noviembre en Buenos Aires ante Panamá, está repleta de nuevos valores como Arian Amundaray, José Ascanio, Luis Carrillo, Ányelo Cisneros, José Materán y Garly Sojo, la más valiosa joya de este grupo. Un alero con una verticalidad intimidadora para penetrar al aro y volcarla; tomar rebotes en ambos costados de la pista; y dueño de un eficaz lanzamiento de media y larga distancia.

Todos esos atributos en la cancha le sirvieron a Sojo para ganarse una invitación a la Liga de Desarrollo de la NBA, donde pulirá su juego.

También llama poderosamente la atención la incorporación a esta lista de los juveniles Fabrizio Pugliatti y Enrique Medina (17 años) dos de las mayores promesas en esta fase de renovación, en la que se busca no solo calidad sino estatura para poder competir con más opciones en el concierto mundial de la Fiba.

El carabobeño Pugliatti es un piloto de 2.01 metros que tras competir en las selecciones menores de Venezuela se unió al Stella Azurra de Italia. El falconiano Medina es un centro de 2,20 metros que desde hace tres años está completando su formación en Argentina.

Ambos son promesas que se debe llevar con calma, sin cargarlos de excesivas responsabilidades. Si llegan a consolidar su juego, el futuro de la selección será más promisorio.

Sobrados méritos para contar con una instalación de primer nivel internacional

Si alguna selección nacional ha hecho méritos para recibir el mayor de los apoyos de las instituciones del Estado y de las empresa privadas del país, es la de baloncesto masculino.

Desde la creación de la Liga Especial de Baloncesto en los años setenta por el genio del fallecido dirigente, economista y periodista, Leonardo Rodríguez, este deporte se arraigó en el corazón de todas las comunidades.

No hay un solo barrio en Venezuela donde el baloncesto no sea el principal juego. De allí la profusión de basqueteros que surgen cada año y ahora tienen oportunidad de exhibirse en los equipos de la Superliga.

Pero al baloncesto no se le ha dado toda la atención que merece. Las selecciones nacionales no tienen una instalación de categoría internacional. Si al fútbol le van a construir una nueva cancha en Caracas, el básquet ha hecho sobrados méritos para que tenga un centro nacional de entrenamientos

El “Grillo” Vargas debe tener una despedida en grande por tanta entrega

José Grillo” “Vargas es uno de los próceres del baloncesto venezolano. Durante 14 años fue un jugador infaltable en la selección. Su enorme entrega, la sangre fría para tomar los disparos en los momentos en los que el pulso se pone tembloroso y el aro reduce su circunferencia, lo convirtió por méritos deportivos e incuestionable liderazgo en el capitán del quinteto Vinotinto.

Dos veces campeón suramericano y uno de los héroes en la medalla de oro en el Fiba America de México 2017, el número 10 de la selección anunció esta semana su retiro de la selección.

A sus 39 años seguirá en acción en la Superliga de Baloncesto con la camiseta de Spartans de Caracas, pero ya no será el 10 y capitán de la selección de baloncesto.

Desde esta tribuna queremos agradecer al “Grillo” por tantos momentos de alegría que dio con sus disparos y canastas imposibles bajo el aro en tierra de gigante. La FVB debe organizarle un partido de despedida por todo lo alto.

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