Visión de juego | La hora del Colorado en el ataque vinotinto

La ausencia de Salomón Rondón en el ataque de la Vinotinto para los partidos contra Bolivia y Uruguay de la eliminatoria mundialista obliga al técnico José Peseiro a echar mano a su perspicacia. Debe proporcionar alternativas y soluciones tácticas a este problema en la linea ofensiva, donde Venezuela carece de otro artillero de la jerarquía y los registros que ofrece el gladiador en el frente del ataque. Quien más se acerca al estilo de juego de Rondón, el delantero del Mazatlán de México, Fernando Aristeguieta. Sabe jugar de espaldas al arco, puede pivotear y alargar la jugada con un cabezazo, y tiene una pegada fulminante de perfil derecho cuando merodea al arco. Además, tiene un buen remate de cabeza para las jugadas de pelota detenida que podría ser de mucha utilidad ante Bolivia, donde las mejores opciones para la Vinotinto seguramente llegarán en cobros de faltas o tiros de esquina.

En el primer partido en los 3.600 metros de altitud en el estadio de La Paz no es el momento para los delanteros explosivos y de piques veloces para los contraataques como Josef Martínez, porque la selección llegará horas antes del partido, sin tiempo de adaptación, y el primer enemigo a derrotar será la hipoxia; esa falta de oxigeno que como alguna vez señaló el exseleccionador nacional, Richard Páez, convierte cada juego en Bolivia, en un partido de “fútbol extremo”. Así que no conviene correr, sino controlar el balón el mayor tiempo posible, tocar y tocar para sacar faltas cerca del área que dé oportunidad para que la pegada de Rómulo Otero se haga sentir en el estadio Hernando Siles.

Más que un delantero desequilibrante y movedizo se requiere uno que luche las pelotas por alto, que se faje en el área, atraiga defensores y genere espacios para que los volantes puedan aproximarse con peligro al área boliviana. Ante la ausencia de Rondón en los partidos contra Colombia y Paraguay, Peseiro probó para el puesto de delantero a Sergio Córdova, quien es más dúctil para desplazarse por fuera, como lo hizo muy bien con la selección nacional sub-20, pero carece de la cultura táctica, la jerarquía y el dominio de la posición de target man, como llaman los ingleses al centro delantero fuerte, potente y responsable de abrirse paso en el área para liquidar.

El Colorado Aristeguieta apenas disputó un puñado de minutos al final del choque ante Paraguay, y no fue utilizado por Peseiro contra Brasil y Chile, por el regreso de Rondón a la convocatoria. El partido ante Bolivia pone otra vez a Peseiro en el dilema de conseguir el sustituto más adecuado para el mejor atacante en la historia de la Vinotinto. La temporada de Aristeguieta en México no llena los ojo. Sus siete goles parecen una cifra magra, pero no hay que confundirse. Tiene la determinación y sobre todo el temple para enfrentar este reto de altura en La Paz.

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