Camiseta 10 | Asia queda en Venezuela

El tema sería chévere para escribir una historia, un cuento y hasta un poema, pero no; más bien tiene sentido hablar de la coincidencia de que dos selecciones nacionales, de dos deportes en el tope de la popularidad, hayan buscado camino en una misma semana y apuntar hacia un continente remoto.

Porque mientras el beisbol procura su inserción en el programa olímpico de Tokio, el fútbol trata de abrir sendas que lo pongan en Doha. Japón y Catar, tan lejos en la distancia pero tan cerca en los impulsos de los corazones venezolanos.

Hasta el fin de semana, el beisbol ya casi se encaramaba en el tren que pasa sobre el océano Pacífico. Parece que el sol de la Florida le hizo bien a las pieles de los jugadores, porque con su paso triunfal por la primera ronda del torneo Preolímpico asomó una gran posibilidad de desembarcar en julio en la capital del imperio donde nace el sol.

Con mayoría de peloteros jóvenes, de esos que según los tiempos actuales pocas veces han sido vistos con los uniformes de los equipos nacionales pues sus carreras se han iniciado en Estados Unidos, se empinaron para batir a Cuba, Colombia y Canadá: ¿qué habrá sido de ellos en la segunda y decisiva vuelta?

Al fútbol no le ha ido tan bien. Derrotado sin atenuantes por Bolivia, trata de levantar cabeza en un Premundial Suramericano lleno de obstáculos. Por lesiones no pisaron el prado de La Paz Salomón Rondón, Yeferson Soteldo, Yangel Herrera y Yordan Osorio, y ese es un handicap que no se puede dar, menos a los bolivianos en la altura infinita de su estadio. No hay por aquí abundancia de futbolistas competitivos, y se sienten allá adentro las ausencias indeseadas.

Mañana tendrá la Vinotinto un partido bravo ante los bravísimos uruguayos, y las cosas no pintan bien. El equipo criollo ha tenido la virtud de levantar la fe en la gente, que por un momento ha desviado su atención hacia el fútbol. Tal vez ante la República Oriental se reviva el sueño de una noche de verano, como algún dijo escribió Shakespeare, y la ilusión popular esté de vuelta. Son dos situaciones diferentes, así los llame el mismo continente asiático.

Es una situación pocas veces vista, pero las sendas del deporte lo han querido así. Sería lindo, como se dice en Buenos Aires y Montevideo, que dos selecciones de este país coincidan en aquellas tierras de leyendas y dragones, para que los jugadores y los venezolanos nos demos el abrazo fraterno a punta de jonrones y golazos.

Rivalidades

Dentro de este marco de encuentros vale la pena evocar los antagonismos de las selecciones venezolanas. El fútbol, normalmente debajo del historial de los demás países suramericanos, no obstante ha labrado un tenaz enfrentamiento ante Colombia.

Aun reconociendo su superioridad, los colombianos se alistan con cuidado especial cada vez que tienen enfrente a la peligrosa Vinotinto.

El beisbol, entretanto, tiene en Cuba a su gran rival, su adversario desde hace ochenta años. Por cierto, y vaya actualidad, el martes pasado chocaron en West Palm Beach en un partido en el que fue Venezuela la que levantó los brazos. “Vayaló”.

EN TIPS

Frentes. El choque con los colombianos no se remite solo al fútbol; también en el beisbol han tenido capítulos apasionantes. El miércoles fue uno de ellos.

Inolvidable. El gol del empate marcado por Luis Mendoza en partido ante los colombianos en el estadio Olímpico, marcó el reverdecer de grandes enfrentamientos.

Supremacía. Desde hace algún tiempo el beisbol cubano no ha podido con Venezuela. Antes del Preolímpico se vieron en los Juegos Centroamericanos, con victoria venezolana.

Diferencias. Mientras el enconamiento en los campos de pelota se mantiene, no ha sido así en el fútbol: la Vinotinto ocupa el puesto 30 del ranking, mientras que Cuba anda por el 181.

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