miércoles, mayo 29, 2024
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Primeros pasos periodísticos (1)

No costaba mucho dar en el clavo. Heberto Castro Pimentel nos había encargado un artículo de opinión, al día siguiente de conocerse lo ocurrido en la elección al Salón de la Fama de las grandes ligas, donde resultó electo Willie Mays y Luis Aparicio, por primera vez había estado entre los candidatos.

Estaba orgulloso por la designación hecha por el jefe de la sección de deportes de El Nacional. Aún la recuerdo con orgullo. Estaba por terminar la carrera de periodista en la UCV, y por lo certera que estuvo aquella nota escrita en enero de 1979 a mis escasos 28 años.

Días después de efectuarse le elección donde Mays resultó electo y Aparicio solo recibió 120 de los votos, para ver postergada su inclusión a Cooperstown, emergieron las interrogantes desde todos los rincones.

¿Bueno, y es que el venezolano no reunía los méritos suficientes? ¿Acaso por muchos años no se nos dijo que Aparicio era el mejor shortstop del Mundo? ¿Por qué el privilegio fue solo para Willie Mays? ¿Es que al Salón de la Fama no entran los peloteros latinoamericanos?

Vayamos por parte.

Por supuesto que Luis Aparicio posee todos los méritos exigidos para algún día ser inmortalizado. Allí están sus números y sus actuaciones en 18 temporadas con los Medias Blancas de Chicago, los Orioles de Baltimore y los Medias Rojas de Boston para demostrarlo.

Luis jugó 2581 encuentros como campocorto, como nadie más ha podido hacerlo en toda la historia del beisbol mayor. Además, desde 1956 cuando fue nominado “Novato del Año” de la Liga Americana al batear para 266 en 152 juegos, el zuliano fue el líder en robos del circuito ininterrumpidamente hasta 1964, también un récord para ambas ligas.

Por otra parte, Aparicio desde 1959 hasta 1966 logró acumular el promedio defensivo de fildeo más elevado entre los torpederos de su liga. Dicho en otras palabras, en promedio fue el que menos errores cometió durante ese período de ocho años.

Pero todo esto no es suficiente para convencer a los 432 periodistas de la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos que tienen que otorgar el 75% de los votos como mínimo para poder ser elegidos. Y hay algo más.

En el caso de Mays, su elección se daba como un hecho desde el mismo momento  en que decidió retirarse del juego activo. Las razones eran abrumadoras, simplemente espectaculares.

Sus 660 jonrones, sus 3823 hits, sus dos títulos como el “Jugador Más Valioso”, sus 20 Juegos de Estrellas, sus cuatro lideratos de jonrones, su promedio vitalicio de 302 en bateo, no presentaban excusa alguna.

Si recordamos que Mays se convirtió en  el noveno jugador electo en su primera presentación ante el gran jurado, y si tomamos en cuenta que esto ha ocurrido solo nueve veces en 39 elecciones desde 1936, comprenderíamos mucho mejor, lo difícil que era  para Aparicio resultar electo también en su primera oportunidad.

Un pelotero especial

Además para el Comité de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos, una celebridad como Mays, merecía entrar solo, incluso dejando a un lado a jugadores como Duke Snider, Gil Hodges y al propio Aparicio.

Ser el único, para que ustedes lo sepan, es tal vez el mayor honor, y Mays ciertamente, fue único.

¿Y hay latinos en el Salón de la Fama? Allí junto con Babe Ruth, Ty Cobb, Cy Young, Honus Wagner, Grover Alexander, Walter Johnson, Roger Hornsby, Lou Gehrig, Ted Willians, Jackie Robinson, Stan Musial, Joe DiMaggio, Warren Spahn, Sandy Koufax y todas esas otras legendarias figuras?

¿Latinoamericanos?

Sí, apenas dos. El puertorriqueño Roberto Clemente y el cubano Martín DiHigo, electos en 1973 y 1977 respectivamente.

Uno por el Comité de Cronistas y el otro por el Comité de Veteranos, una agrupación que revisa los casos de jugadores nunca escogidos durante sus presentaciones anuales, o de aquellos en condiciones especiales como el caso de los peloteros que actuaron en las antiguas Ligas Negras.

Excepciones

Clemente fue inmortalizado en una situación muy peculiar. El boricua aún se encontraba activo cuando falleció en diciembre de 1972 en un accidente aéreo en su país.

Pero sin embargo, el Comité, dejando a un lado la disposición que exige por lo menos cinco años de retiro, decidió elegirlo en enero de 1973.

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