viernes, junio 21, 2024
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¿Quién los recuerda?

Una de las razones por las que Herb Score, Tony Conigliaro y Bo Jackson no están en el Salón de la Fama de las grandes ligas, es por no acumular el mínimo de años para alguna vez traspasar la puerta de Cooperstown.

Son 10 los años, y cómo hemos insistido, es imposible prever la temporalidad de una actuación. No obstante, miren el caso de Conigliaro. Apenas necesitó de una campaña en las menores, para más señas en clase A, y cuando llegó a la gran carpa apenas tenía 19 años de edad.

Por ello, en parte no faltó quien pensara que los Medias Rojas de Boston ya contaban, sino con un sucesor a carta cabal, con alguien que pudiera estar cerca de Ted Williams o Carl Yastrzemski, en ese inicio de los años 60, los Medias Rojas de Boston más afamados. Vana
ilusión, aunque mientras duró, no fueron pocos los que pensaron que había llegado un nuevo Mesías a la ciudad.

Antes de ascender a las mayores en abril de 1964, Conigliaro había dejado a su paso por la categoría de los Medias Rojas, un promedio ofensivo de .363 en 83 juegos, más 24 cuadrangulares y 74 carreras remolcadas.

Fue por ello que al arrancar la temporada, el manager Johnny Pesky lo colocó en el bosque central entre Yastrzemski y Lou Clinton en el bosque derecho.

Su primer imparable en las mayores fue un sencillo ante el zurdo Whitey Ford de los Yanquis de Nueva York, el día inaugural de la campaña. Cuando finalizó la temporada, tenía un average de .290 con 24 jonrones y 74 remolcadas en 111 juegos.

Entonces en 1965, salta al tope de los cuadrangulares en el circuito con 32 vuelacercas.

En 1967, los Medias Rojas se enfrascan en una carrera por la corona que se prolonga hasta el último día con los Tigres, los Mellizos y los Medias Blancas, y Conigliaro participa en la contienda hasta el 18 de agosto.

Ese día, Boston supera a los Angelinos pero pierden a Conigliaro por lo que falta de campaña. En el cuarto acto, un bolazo de Jack Hamilton le da en la cara. No vuelve a jugar
hasta 1969, y un inicio de lesiones que arruina su estadía la gran carpa para siempre.

De 1972 a 1974, Tony Conigliaro no actúa en un solo encuentro y apenas en 21 en 1975, última campaña en combate. Aún con 30 años de edad. Sus números vitalicios muestran un promedio ofensivo de.264 con 166 vuelacercas y 516 careras impulsadas.

Con esas cifras no hay manera de concederle jerarquía de pelotero del Salón de la Fama. Sobre todo por haber vivido en Boston donde Ted Williams y Carl Yastrzemski, más los que vinieron detrás, como Dwight Evans, Fred Lynn, Wade Boggs, Carlton Fisk y Jim Rice, sin padecer el maleficio de las lesiones y eso que se conoce como mala suerte

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