viernes, marzo 1, 2024
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Gol del Centinela, el adiós de Colorado

Disfruten de una nueva entrega de "Camiseta 10" por Cristóbal Guerra

La vorágine de partidos importantes, los llamados derbis o clásicos del fin de semana pasaron por encima y no dieron pie a las noticias en las que estaban involucrados jugadores venezolanos. Yangel Herrera, convertido en centinela del Girona, emergió desde el medio campo para vencer, con su gol de posguerra, al Celta de Vigo. Fue una secuencia reservada para aquellos inesperados que resuelven las cosas cuando su equipo desespera.

A Herrera, conceptuado como una de los mejores mediocentro del fútbol español, poco le ha faltado para llegar a donde ha tenido que llegar, pero a sus veinticinco años de edad aún está a tiempo para que los colosos del fútbol se fijen en él…

Desde México llegó el video grabado por el propio Fernando Aristeguieta, en el que se despedía del fútbol. Una lesión cruel no lo dejó vivir en los tiempos recientes, y castigado por la circunstancia le ha obligado a tomar la gran y amarga decisión a sus 31 años de edad y cuando es mucho lo que podía darle a las canchas de América.

“Hice grandes amigos y agradezco a todos, especialmente a mi familia, de la que siempre sentí el apoyo incondicional”, dice “Colorao” en su despedida. No se siente en él resentimiento ni amargura, porque para él se abren nuevos caminos. Cultivado intelectualmente, buen lector y escritor de un libro de cuentos, ya ha hecho un curso de entrenador, y pronto lo veremos desde la atalaya de la dirección técnica como conductor…

Desde sus días de preescolar y hasta terminar la secundaria estudió en el San Ignacio de Loyola, Colorao se catapultó hacia el gran fútbol, porque siempre fue su vocación de vida. Aunque siempre le han gustado otros deportes, el tenis, el beisbol (aficionado de los Tiburones de La Guaira), el balón fue la obsesión de su existencia.

Lo vimos, por la trasmisión radial de la que por entonces formábamos parte, como atacante del Caracas hacerle su primer gol profesional a Trujillanos en Valera; contaba el joven con 17 años de edad. Poco después fue el Nantes, y en el fútbol francés comenzó a construir su reputación como artillero fino, hasta llegar al América de Cali.

Allá le llegó el contacto para ir a México. En el Morelia, Mazatlán y Puebla vivió tiempos de trueno y goles, y fue amado y parte de la gente. En medio de todo ese trajín incesante fue capitán de la Vinotinto. Ahora le ha llegado el momento por el que todo atleta quisiera no pasar, pero la vida es así, porque así está en la Biblia: hay un tiempo para reír, un tiempo para llorar.

Colorao, en silencio, también llorará, aunque solo y en silencio, porque como en el canto de Serrat, “cuando nadie nos ve”.

Nos vemos por ahí.

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