Objetivo al alcance: vencer a Corea

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Para Uruguay, la gira por Asia ha sido de antípodas, de polos opuestos. Inició su mal andar ante Japón, goleado por 3 a 1, y luego se presentó en Surcorea para borrar a los locales por un 4 a 1 incontestable. Hacemos esta referencia porque así, en paralelo, podría pasar con la Vinotinto mañana sábado. Luego de caer trabajosamente ante los japoneses, tiene cierta obligación de vencer al equipo de Seúl, por cierto, selección desconcertante: dio un repaso a Ecuador, con un 3 a 0 contundente y definitivo, hasta caer con ruido de estrépito ante la gente de Montevideo.

Al final de todo, y en esto hay que insistir, son partidos experimentales, no oficiales, y que en un torneo verdadero no serían tal cosa. Vale recordar, sin pretender olvidar la aceptable actuación de Venezuela, que para el segundo tiempo los japoneses cambiaron a nueve jugadores, lo que equivale a haber sido más un ensayo que un juego por puntos…

Todo este panorama de partidos aún no da luces de lo que podría ser el porvenir de las selecciones de América del Sur. Si nos ponemos a ver, y con mirada de cierta exigencia, los seleccionados están donde los dejamos hace un año y en días del Premundial. Nuevos técnicos, Diego Forlán con el celeste de los uruguayos, Marcelo Gallardo con el amarillo de los ecuatorianos, Oswaldo Vizcarrondo con la Vinotinto, prueban, exigen, observan y hacen seguimientos.

La próxima parada del fútbol suramericano será la Copa América, programada inicialmente para el año 2028 pero que podría ser, impulsada por patrocinios y manejos sibilinos en la Fifa, adelantada para el año próximo. Dentro de la Confederación Suramericana esta reunión ha desatado un enfrentamiento: una facción se deja seducir por la posibilidad de que sea, como fue parte del Mundial, en Estados Unidos, y otro grupo que hace fuerzas para que sea, como estaba programada, en Ecuador…

Lo que podría ser el partido de compromiso y estudios ante Surcorea, se ha convertido, dada la derrota ante Japón, en una necesidad de ganar. No sería de buen talante regresar al país con dos caídas, porque aunque la afición tiene conciencia de que estas derrotas no importarían tanto, si afectarían de cierto modo el entredicho prestigio de la selección después de los sucesos de Maturín ante Colombia. ¿Hará cambios Vizcarrondo en el equipo nacional? Quizá sí, pero visto el partido ante los japoneses no será para procurar una mejoría sensible. El equipo dio lo que se supone puede alcanzar, y pensar que desde ahí en adelante pueda crecer, podría parecer una aspiración que, todavía y a este tiempo, sería demasiado.

Nos vemos por ahí.

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