Visión de Juego | La salvación de Trujillanos está en incluir a los aficionados

Salven a Trujillanos es el grito que retumba en desde Valera pasando por las sabanas de Monay, El Cenizo, los valles de Motatán y Boconó, hasta alcanzar la cumbre maravillosa de la Teta de Niquitao. Las dificultades económicas que atraviesa el fútbol en el mundo entero, producto de la pandemia del covid-19, aunado a las demandas ante la FVF y la FIFA, de antiguos entrenadores y jugadores que exigen sus respectivos pagos, tienen a los “Guerreros de la montaña” caminando por el filo del precipicio. Los empresarios colombianos que había aparecido como salvadores del club, dieron media vuelta y se desentendieron de la compra, pues las deudas que encontraron en los deberes de la contabilidad eran superiores a las que podían asumir en las negociaciones.

Imposibilitado de fichar nuevos jugadores hasta que no cancele las deudas pendientes, Trujillanos ha tenido que enfrentar el nuevo torneo con un plantilla muy limitada. Los errores gerenciales los paga Trujillanos en la cancha. Dos goleadas consecutivas (4-0) ante Estudiantes de Mérida y Zamora desembocaron el sábado en un grito de desesperación y ayuda de los aficionados del aurimarrón. La etiqueta “Intervengan a Trujillanos” se hizo viral en Twitter, mensaje en una botella lanzada al ancho mar de las redes sociales en busca un destinatario que venga al rescate.

¿Quién puede salvar al Trujillanos, un equipo tan emblemático y querido por sus aficionados? El club fue declarado patrimonio deportivo y cultural del estado por la gobernación. Pero sería un exabrupto solicitar al Estado que destine los contados recursos de sus arcas a salvar a Trujillanos, en estos tiempos de pandemia y crisis económica mundial. El presupuesto del gobierno debe ir a las prioridades que exigen la actualidad: garantizar la salud y la alimentación de los ciudadanos.

La salvación de Trujillanos quizá esté en manos de los miles de aficionados del equipo y de los empresarios de la región, que quieran unirse para conseguir los recursos e iniciar un inédito proyecto deportivo en el país, en el que los fanáticos se conviertan en socios del club. Los verdaderos dueños de los equipos son los hinchas que han jurado fidelidad eterna a sus colores. ¿Por qué no pueden adquirir acciones de diversas categorías y precios para que la pasión se vuelva propiedad, y a partir de ahora los aficionados tengan voz y voto para designar o destituir a la Junta Directiva del club en elecciones participativas y democráticas?

Uno de los modelos de propiedad más incluyente y exitoso de fútbol europeo es el que funciona en la Bundesliga de Alemania, donde en 1999 entró en vigencia una ley según la cual un mínimo del 51% de la propiedad de un club debe pertenecer a los aficionados del equipo.

A diferencia de Inglaterra, Italia, España o Francia donde un empresario puede ser el absoluto dueño y toma todas las decisiones relativas al club, en Alemania los aficionados-socios también deciden. Eso ha permitido que el fútbol germano sea el mejor gestionado de Europa. Los clubes tienen limitaciones en el presupuesto y no pueden incurrir en contrataciones galácticas como las que se acostumbra en otras ligas. Jugadores como Messi, Neymar o Cristiano Ronaldo nunca podrían ser fichados en la Bundesliga, porque comprometerían el presupuesto del club y la salud financiera de la propia Bundesliga.

El gobernador Rafael Lacava, apasionado del fútbol como pocos dirigentes del país, proponía el sábado en TVES que la Liga Futve debería tomar medidas para mejorar la calidad del espectáculo y de las finanzas de los clubes. ¿Qué tal si como primera medida se abren las puertas de los equipos para que los aficionados se adueñen del fútbol nacional y no haya que seguir clamando para salvar a Trujillanos?

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